Sé que esta noche volveré a no dormir.
[cinco, cuatro, tres, dos...]

De camino a casa esta noche he visto varios caminos dibujados en la acera, no he seguido ninguno, no estaba el que quería, como siempre...
Porque siempre recibo gratuitamente la sensación de que todo irá como espero,
pero las tizas giran dos veces y el camino de la acera se vuelve contra mí.
Era mentira, imbécil, a ti nunca va a pasarte.

Gracias, susurran las colillas con el débil hilo de humo ascendente.

[cinco, cuatro, tres, dos...]

No creo en nada.
No tengo ni fe, ni esperanza, ni almohada, ni zapatos, ni sueños, ni persianas, ni labios.
No me quedan ni palabras.
Para bien o para mal no creo en nada que no pueda rozar con mis propias manos.
Tal vez esté así de vacía.
Sintética,
sucia
de ilusiones verticales, ascendentes, (en cursiva),
parecidas al débil humo de las colillas mal apagadas que se esfuma en un breve espacio de tiempo...
[cinco, cuatro, tres, dos...]
...y vuelven a dejarte quemada (?), apagada.
Después del descenso en picado ya vuelve a no importar nada más que nada.
Resignada, resignada a resignarte.

Buenas noches.